CÓMO EVITAR CONFLICTOS CON LOS NIÑOS

¡Evitamos las peleas!

Una de las situaciones más desagradables y que más estrés provoca entre padres e hijos son las disputas diarias que explotan por algún motivo que inicialmente no parece tener demasiada importancia.

Imaginemos la siguiente conversación…

El niño cae al suelo y se hace un pequeño corte en el dedo:

Niño: (Llorando) ¡Me duele mucho!

Madre: Venga, va, que no es nada. ¡No te pongas así!

Niño: ¡Me duele muchísimo!

Madre: No seas llorica, ¡siempre igual!

Niño: ¡Déjame en paz!

Madre: ¡A mí no me hables así!

Niño: ¡No te quiero! (y puede ir acompañado de un insulto)

Madre: ¡Estás castigado!

Lo que empieza con un pequeño corte en el dedo, acaba con una terrible discusión, un castigo y la sensación de frustración que nos acompaña probablemente durante todo el día.

Cuando los niños se encuentran en mitad de emociones fuertes, no pueden escuchar a nadie. Quieren que comprendamos lo que les está pasando por dentro, lo que están sintiendo en aquel momento en particular.

Alternativas

Delante de una situación como la anterior tenemos varias alternativas, pero lo más importante es que podamos acompañar el sentimiento de nuestro hijo o hija y ponerle nombre.

De esta manera es muy probable que sus sensaciones se vayan calmando.

¿Cómo sería el diálogo anterior acompañando el sentimiento del niño?

Niño: (Llorando) ¡Me duele mucho!

Madre: ¡Ya lo creo! Un corte así duele un montón.

Niño: Sí, sí… ¡Pica mucho!

Madre: ¡Y tanto! Cuando alguien se corta, duele.

Niño: ¿Me pones una tirita cuando lleguemos a casa? Ahora me pondré agua en la fuente.

Madre: ¡Claro que sí!

Niño: Voy a seguir jugando.

Cuando escuchamos, respetamos los sentimientos de nuestros hijos o hijas y somos capaces de reconocer sus percepciones es poco probable que explote un conflicto.

Los niños y adolescentes se comportan mal cuando se sienten mal.

Poner nombre y acompañar sin juicios semtimientos como la rabia, la tristeza o el dolor, no hace que este aumente, sino todo lo contrario: ayuda al niño o niña a identificarlo y a integrarlo como algo normal.

Así evitamos que se transforme en una conducta inapropiada.

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MÉS INFORMACIÓ

Más información

 

Feliciano Garcia
  • Docente, Técnico en Educación Emocional. Asesoramiento en comunicación con niños y adolescentes.