¡Se tienen que hacer las cosas bien desde el principio!
Había una vez..
…tres cerditos que vivían todos juntos en medio del bosque. Los tres eran hermanos: el más pequeño era el travieso de la familia; el mediano era el más juguetón; y el mayor era el más sensato y trabajador de los tres.
Un día decidieron que vivirían separados y que cada uno se construiría una casa.
El cerdito pequeño decidió hacerse una casa de paja. «La paja pesa poco y es fácil de manejar», pensó, «y así me podré ir rápido a hacer mis cosas…».
El cerdito mediano, que también quería ir rápido para ir a jugar con su hermano, decidió hacerse la casa un poco más allá pero de madera. «Aunque la madera es más pesada que la paja, yo soy más fuerte que mi hermano pequeño y acabaré muy rápido», pensó. Y dicho y hecho, en poco tiempo ya se había hecho su caseta y se marchó corriendo a jugar.
El cerdito mayor decidió que lo más lógico era hacerse una casa de ladrillos. Un poco más lejos de donde se había hecho la casa el mediano, comenzó a apilar los ladrillos y poner cemento, mientras sus dos hermanos jugaban allí cerca.
Pero, escondido detrás de un árbol, les estaba espiando el lobo que vivía por ahí cerca…
Cuando cada cerdito fue a su casa, él salió de su escondite y fue hacia la casa del más pequeño.
«Toc, Toc, Toc», llamó a la puerta. El cerdito mirar por el agujero y, al ver que era el lobo dijo: «Fuera lobo … No te abriré la puerta».
Y el lobo dijo: «Pues si no me abres la puerta, soplaré… Soplaré… ¡¡Y la casa tiraré!!»
Comenzó a soplar y… ¡La casa de paja voló por los aires!
El cerdito pequeño huyó corriendo y se refugió en casa de su hermano mediano. Al cabo de un rato, el lobo se acercó a la casa de madera.
«Toc, Toc, Toc», llamó a la puerta. Los cerditos mirar por el agujero y, al ver que era el lobo, dijeron: «Fuera lobo… No te abriremos la puerta.».
Entonces el lobo dijo: «Pues si no me abrís la puerta, soplaré… Soplaré… ¡¡Y la casa tiraré!!»
Empezó a soplar y… La casa de madera, aunque aguantó al principio, acabó cediendo y los listones de madera fueron cayendo uno a uno…
Los dos cerditos salieron por patas y se fueron a refugiar en casa de su hermano mayor. No había pasado mucho tiempo cuando el lobo se acercó a la casa de ladrillos.
«Toc, Toc, Toc», llamó a la puerta. Los 3 cerditos miraron por el agujero y, al ver que era, el lobo dijeron: «Fuera lobo… No te abriremos la puerta.».
Y el lobo dijo: «Pues si no me abres la puerta, soplaré … sopla … Y la casa tiraré !!!»
Comenzó a soplar… A soplar… Y a soplar… Pero la casa no cayó. El lobo siguió soplando… Y cuando ya no podía más entendió que era imposible derribar una casa tan bien construida con ladrillos y cemento.
Cansado, dolorido y derrotado, el lobo se fue hacia el bosque y nunca más volvió a molestar a los tres hermanos cerditos que, felices y contentos, decidieron vivir conjuntamente en la casa de ladrillos.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
¡Dale vida al cuento!





