BEBÉS AL AGUA

Para que ganen seguridad y pierdan el miedo al agua

La natación para bebés es ideal para ambientar al niño y desarrollar sus habilidades en un medio diferente al terrestre.

Desde las primeras sesiones aprenden qué es el agua y, a través de juegos, aprenden las diferentes técnicas de flotación.

La natación facilita que el niño no tenga miedo al agua ya que poco a poco se va adaptando y va cogiendo confianza.

La primera vez que metamos a nuestro bebé en el agua debemos hacerlo con mucho cuidado y muy poco a poco. Primero debemos mojarlo, para que coja confianza, y después de tirarle agua por encima le metemos progresivamente dentro.

De esta forma el niño no le tendrá miedo, y si algún día, por accidente, se cae al agua sabrá reaccionar naturalmente y de manera serena.

La natación ayuda también a reforzar los lazos con los padres.

Dentro del agua se crea una relación que ayuda a disminuir la tensión del niño, tranquilizándolo, y es un espacio donde los dos están juntos y comparten una actividad.

Para los padres y madres también es positivo ya que se acostumbran a no tener tanto miedo con sus hijos.

Sorprende lo que pueden hacer en el agua, cómo se mueven… ¡Y lo bien que se lo pasan!

Actividades que se realizan dentro del agua

Normalmente las clases las controla un monitor que nos explica cómo debemos mover a nuestro pequeño en el agua y ya desde el primer mes lo podemos meter dentro de la piscina. Los ejercicios que se realizan dentro del agua son muy sencillos y el objetivo principal es que los peques cojan confianza para iniciar la flotación, dorsal o ventral.

Es importante hundir la cabeza del bebé dentro del agua para que aprendan a cerrar inconscientemente las vías y evitar que les entre agua. La idea es que sepan moverse, que puedan cambiar de posición, girarse y que sean capaces de “hacerse el muerto” dentro del agua.

Los ejercicios rotatorios de los brazos y las piernas que se realizan fuera del agua se harán con más agilidad y facilidad en la piscina y les ayudará a mejorar su psicomotricidad. Un niño que desde pequeño ha hecho natación se diferencia de uno que no lo ha hecho, ya que su aprendizaje es más rápido, evoluciona mucho mejor y aprende antes a aguantarse en el agua.

Ventajas de la natación para bebés

Son muchas las ventajas que tiene para los bebés la natación ya que el agua da unas posibilidades de movimiento muy elevadas y, desde el punto de vista fisiológico, mejora su condición cardiovascular y mejora su desarrollo del aparato osteomuscular.

Los bebés menores de un año se adaptan más rápidamente al agua y no desarrollan sentimientos de desconfianza hacia ella.

Les ayuda a mejorar la coordinación, ya que para mantenerse en equilibrio deben dominar diferentes movimientos.

El agua a una temperatura de 31 grados aproximadamente, combinada con ejercicios suaves, relaja los músculos del bebé y le estimula el hambre. Así pues, comen y duermen mejor.

Y, sin duda, uno de los beneficios más importantes de esta actividad tan sana es que los niños se divierten y se lo pasan muy bien dentro del agua.

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