DONDE VIVEN LOS MONSTRUOS, de MAURICE SENDAK

De la realidad a la ficción

Para niños a partir de 6 años

Castigado sin cenar, Max inicía una aventura que va de la realidad a la ficción, a través del tiempo y del espacio.

Un clásico imprescindible, galardonado con los premios literarios más prestigiosos.

Max es un niño travieso y, a menudo, malo. Capaz de enfrentarse a su madre e incluso de desearle lo que ningún niño no querría para sí mismo: que la comiera un monstruo.

Un niño atrevido que consigue, mediante su imaginación, desahogar su rabia incontrolada.

Esta es la historia de un niño que puede evadirse de su entorno imaginando un mundo fantástico dentro de su habitación.

Max puede enfrentarse directamente al mundo de los monstruos y dominarlos.

Donde viven los monstruos fue escrito e ilustrado por Maurice Sendak en 1963.

Ganó premios y reconocimientos literarios y al mismo tiempo generaba polémica por la manera directa de tratar el tema de los monstruos, tema que hasta entonces era tabú, y la imaginación infantil.

Esta historia no es ningún cuento de hadas. Esto es un cuento de enfrentamiento entre la realidad y el sueño.

Un cuento donde es posible conocer cómo utilizar la imaginación para experimentar un alivio del mundo real y donde nos dice cómo, con la fantasía, podemos ayudar a los niños a hacerse mayores.

Este cuento habla de la familia, la tranquilidad, la valentía y habla sobre cómo desahogarse. En este cuento el mundo de los monstruos tiene un enfoque humorístico, con osadía y mucha dosis de autocontrol.

Los monstruos son la manera de ilustrar con imágenes los problemas y miedos cotidianos infantiles y los pequeños pueden aprender a controlarlos mediante los cuentos.

Este caso es muy útil porque los monstruos se presentan aislados, son lejanos en el tiempo y el espacio y Max nos demuestra que es posible dominarlos.

Incluso llegan a tener sentimientos y ser divertidos.

Max es valiente porque domina los monstruos pero, ante todo, es un niño inteligente porque logra tranquilizarse con ayuda de la fantasía.

Se enfrenta a su madre que., no olvidemos, la ha llamado “monstruo”, otra ejemplo de rabia incontrolada por su parte.

Pero consigue eliminar la rabia acumulada dominando sus monstruos particulares.

Y cuando el niño se encuentra solo y agotado, recuerda que debe volver a casa… Y nos hace recordar inevitablemente lo que decía Dorita en El Mago de Oz: “como en casa en ninguna parte”.

¡Perdamos el miedo a los monstruos!

Autor e Ilustrador: Maurice Sendak

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