Un paseo sencillo por la naturaleza

  • Salida: Ctra. Granollers, KM 3, 08186 Barcelona
  • Ruta de 3 km

La Balsa de Can Dunyó es una pequeña zona húmeda que se ha convertido en un refugio para la fauna y en una excursión muy recomendable para hacer con niños y niñas.

Se puede llegar desde varios puntos de Lliçà d’Amunt, pero una de las opciones más cómodas es comenzar en la pista que sale de la carretera de Granollers (km 3). Desde allí, un camino amplio y sin dificultades conduce hasta la Balsa de Can Dunyó. Es una ruta ideal tanto para hacer a pie como en bicicleta, ya que el terreno es prácticamente llano y discurre por pistas amplias y fáciles de seguir, aptas para toda la familia.

La ida hasta la balsa es de aproximadamente 1,5 km, por lo que la excursión tiene una longitud total de 3 km entre ida y vuelta.

Una de las cosas que más gustan a los niños es llegar al observatorio de aves y descubrir cuántos animales son capaces de encontrar. La balsa cuenta con carrizales, pequeñas islas, vegetación de ribera y aguas tranquilas que atraen a numerosas especies.

balsa can dunyó

El panel informativo de la balsa convierte la visita en una pequeña actividad educativa.

Durante el paseo, los niños pueden intentar localizar algunos de los animales que aparecen representados, como la focha, un ave acuática fácil de reconocer por su pico blanco; la garza real, una de las aves más espectaculares del espacio; el sapo corredor, un anfibio típico de las zonas húmedas; o la tortuga de arroyo, una especie autóctona que vive en aguas tranquilas.

También crecen plantas características de los humedales, como la enea y el lirio amarillo, que sirven de refugio a numerosos animales.

balsa can dunyó

El mismo panel recuerda algunas normas muy sencillas que pueden convertirse en un juego para que los niños aprendan a cuidar la naturaleza: no hacer fuego, no tirar basura, no salirse de los caminos y no liberar animales. Una buena idea es pedir a los niños que las recuerden todas antes de terminar la excursión.

Para hacer la salida aún más divertida, podéis llevar prismáticos y organizar una pequeña gymkana familiar: ¿quién será el primero en ver una focha? ¿Quién descubrirá una garza real junto al agua? ¿O una tortuga tomando el sol? Como la balsa es relativamente pequeña, es un lugar ideal para iniciarse en la observación de la fauna sin tener que caminar mucho ni realizar grandes esfuerzos.

balsa can dunyó

Para disfrutar al máximo de la visita, es recomendable llevar calzado cómodo, agua y gorra en los días de calor. En el observatorio de aves conviene guardar silencio durante unos minutos, ya que los mejores avistamientos suelen llegar cuando la naturaleza recupera la calma. También puede ser divertido llevar una pequeña lista de especies e ir marcando los animales que vayáis encontrando a lo largo del recorrido.

No es una excursión de grandes cumbres ni de paisajes espectaculares, pero sí una salida perfecta para pasear, observar y descubrir que, muy cerca de casa, existe un pequeño refugio natural lleno de vida que puede convertir una caminata sencilla en una auténtica aventura para los más pequeños.